La situación en la Escuela José Ignacio Thames de Charata ha generado una ola de preocupación entre los padres de los alumnos. Con más de un mes sin clases presenciales debido a inconvenientes edilicios y problemas en el sistema eléctrico, los padres han decidido alzar la voz y exigir soluciones. Este artículo explora las inquietudes y acciones que están tomando para garantizar la educación de sus hijos.
Inconvenientes Edilicios
Desde hace semanas, la comunidad educativa de la Escuela José Ignacio Thames enfrenta serios problemas estructurales. La falta de reparaciones en el sistema eléctrico ha dejado a los niños sin la posibilidad de asistir a clases presenciales, un derecho fundamental que se les está negando.
Julieta Ojeda, madre de dos estudiantes, ha expresado la frustración de muchos padres que se sienten desinformados y abandonados por las autoridades educativas. “No tenemos aviso de nada y no vemos avances en las reparaciones”, comenta Ojeda.
Durante la pandemia, la virtualidad fue una alternativa necesaria, pero hoy se ha convertido en una solución insostenible para muchas familias. Los padres están preocupados porque la educación a distancia no brinda el mismo apoyo que la presencial. “Los niños están solos, sin la atención que necesitan”, agrega otra madre involucrada en la movilización.
Movilización
En un esfuerzo por visibilizar su angustia, los padres han organizado una movilización que se realizó frente al municipio. Este acto tuvo como objetivo principal exigir respuestas concretas de parte de las autoridades.
Según Ojeda: “Queremos que nos escuchen, que entiendan la incertidumbre que estamos viviendo”. La idea es que esta protesta sirva para reunir a la comunidad y hacer presión para que se priorice el retorno a las aulas.
Los padres no solo piden que se reinstauren las clases presenciales, sino que también sugieren alternativas como el uso de edificios públicos o salones disponibles para reubicar a los estudiantes mientras se realizan las reparaciones necesarias. “No pedimos las cinco horas de clases todos los días, pero una solución interina es urgente”, explicó otra madre.
Comunicación clara
Uno de los puntos críticos de esta problemática es la falta de comunicación entre el equipo directivo de la escuela y los padres. Muchos se sienten sumidos en un mar de incertidumbres y contradicciones.
“Nos hacemos presentes en la escuela y preguntamos, pero las respuestas son escasas y muchas veces confusas”, argumentan los padres, enfatizando la necesidad de un canal de comunicación claro y constante.
El director regional ha mencionado que la situación es complicada y que está buscando soluciones. No obstante, los padres exigen acciones concretas y no palabras vacías. “Hemos subido todos los escalafones, pero seguimos sin respuestas. Ya es tiempo de que actúen”, subraya Ojeda.
